Padre Fabian UrueñaPadre Fabian Urueña

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Mis buenos hermanos Familia Oblatina: Oblatos, Oblatas, Fieles Asociados y amigos…

 

Cada año cuando llega el mes de agosto surge de nuestros corazones un profundo “GRACIAS”. Ya desde el inicio, el día 2, recordamos la llegada del Padre Elizalde a Ciudadela en 1931, primero como Capellán Vicario y luego como su primer párroco. El 15 de agosto, pero de 1951, funda a los Oblatos Diocesanos y un 17 de agosto de cinco años después, celebraría su Pascua. También el 29 de agosto 1958 parte a la Casa del Padre nuestra Mamita Elizalde. Además un 23 de agosto de 1931 publica el primer número de “La Voz de Ciudadela”, que fue un hito como medio evangelizador para llegar a toda la comunidad parroquial. Por todo esto AGOSTO es el MES OBLATINO. Y por lo mismo lo vivimos con mucha alegría y renovando nuestro amor al Padre Elizalde y las ganas de seguir sus huellas en el carisma y la espiritualidad.

El Papa Francisco a los formadores reunidos en el Primer Congreso de Formadores celebrado en el pasado mes de abril en Roma nos pidió “volver a nuestra Galilea” para cumplir con eficacia nuestra tarea formadora. Esta misma invitación se la hago a cada uno de ustedes mis hermanos y amigos de la Familia del Padre Elizalde. “Nuestra Galilea” son los inicios, nuestros comienzos. Cuando nos encontramos con el Señor, como los discípulos, y sintieron el llamado a seguirlo. Volver a nuestra Galilea implica recordar con espíritu agradecido y necesidad de constante conversión la alegría del llamado y el milagro de la respuesta. Esta experiencia no es sólo para los consagrados, sino para todos los que formamos la Familia Oblatina, los bautizados que buscamos ser constructores del reino viviendo nuestro ser sacerdotes, profetas y reyes.

Nuestro Instituto tiene como objetivo para el cuatrienio fortalecer la fraternidad y la pertenencia como camino de vivencia auténtica de nuestra vocación y garantía de que muchos llegarán a nuestro instituto por el testimonio de cada consagrado. Les pido que nos acompañen en esta tarea. Oren por cada uno de nosotros: 64 años de vida del instituto en la Iglesia no es poca cosa: muchos Oblatos fueron semilla para que la obra del padre Elizalde siga siendo presencia de Cristo en nuestra bendita tierra latinoamericana.

Amado Padre Agustín: gracias por tu vida, tu ministerio, tu corazón fecundo que no sólo se preocupó de la necesidad de que Jesús y su evangelio sean conocidos, sino que se ocupó y cómo!. A vos Madre Asunta al cielo te encomendamos nuestras vidas y la de cada uno de los que formamos esta gran Familia Oblatina.

Desde Ciudadela, nuestra “Galilea fundacional”, reciban un abrazo bendecido.

 

                                                                                                                             p.fabián ramón a. urueña

                                                                                                                         Director General

                                                                                                                                      Ciudadela, 14 de agosto de 2015, vísperas de Nuestra Señora de la Asunción.